
La marejada de surfers influencers ha creado la percepción de que los surfistas son superficiales, ociosos y medio huevo poché. Viviendo de viaje y aparentando estilos de vida irreales.
La mierda de falta de transparencia en publicidad, perpetuar estándares de belleza y, a veces, por ser considerados inmerecidamente los que tienen que llevarse el dinero del sector.
Mucha mierda, mucho Bali, Sri Lanka, aguacate, matcha (nadie quiere saber cómo peniques se escribe tal bazofia), carne de pasto, yoga y la salsa caducada que aportan a una sociedad cada vez más ignorante.

Es por ello que proponemos enviarles a todos a: Los Territorios Australes y Antárticos Franceses.
Hay olas. Hace frío y mucho. Son un grupo de territorios de ultramar de Francia situados en el hemisferio sur. Estas regiones remotas, desprovistas de población permanente, se dividen en cinco distritos principales: el archipiélago de Crozet, las islas Kerguelen, las islas Saint-Paul y Amsterdam, la Tierra Adelia en la Antártida y las numerosas islas dispersas en el océano Índico.
El descubrimiento de TAAF ocurrió en diferentes períodos históricos. Las islas Crozet y las islas Kerguelen fueron descubiertas en el año 1772, pero por exploradores diferentes, respectivamente Marc-Joseph Marion du Fresne e Yves-Joseph de Kerguelen-Trémarec.
Las islas de San Pablo y Ámsterdam fueron avistadas primero por los holandeses: la primera en 1559 por Dirk Gerrits, la segunda en 1633 por varios otros navegantes. La Tierra Adelia, parte integral del continente antártico, fue descubierta en 1840 por el navegante francés Jules Dumont d’Urville, quien la bautizó en honor a su esposa, Adèle (no la cantante que salía en el vídeo de Seabass Ziets).

En 1955 se promulgó una ley para crear un nuevo Territorio de Ultramar.
Bienvenidos influencers aquí os dejamos. En la actualidad, las TAAF están bajo la soberanía de la República Francesa (constituyen el Territorio de Ultramar creado específicamente por la Ley 1052 del 6 de agosto de 1955 sobre el «Estatuto de los Territorios Australes y Antárticos Franceses y de la Isla Clipperton») y tienen una importancia significativa para la investigación científica, en particular para los estudios sobre la biodiversidad marina y los ecosistemas antárticos.
A pesar de su lejanía, las TAAF desempeñan un papel crucial en la investigación científica, la conservación ambiental y las estrategias geopolíticas. Desde 2019, las Tierras del Sur y los Mares de Francia están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, convirtiéndose en el sitio natural más austral del mundo protegido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta designación reconoce el valor inestimable de la biodiversidad de estos territorios y la necesidad de su protección efectiva.
Más áreas marinas protegidas para, focas, albatros, ballenas y pingüinos con los que surfeaba Kepa en su día.
Las TAAF albergan una biodiversidad única, con ecosistemas marinos y terrestres poblados por especies endémicas y una fauna muy rica, que incluye pingüinos, focas, albatros y ballenas. Para preservar este patrimonio, el gobierno de París ha ampliado las áreas marinas protegidas alrededor de las islas de Saint-Paul y Amsterdam, las islas Kerguelen y las islas Crozet.
Esta decisión condujo a la creación de la mayor zona marina protegida de Francia, que limita las actividades pesqueras industriales y protege los hábitats marinos de la explotación indiscriminada. La conservación de los recursos marinos es, por otra parte, fundamental para mantener el equilibrio ecológico de la zona y proteger las especies en peligro de extinción.
Otro aspecto clave de la conservación es el control de especies invasoras, como ratas y conejos introducidos accidentalmente por los humanos, que amenazan el equilibrio de los ecosistemas locales. Las autoridades francesas están llevando a cabo proyectos de erradicación para restaurar el hábitat natural.
Llegados a este punto, las autoridades locales planean hacer una revisión de La Ley de Vagos y Maleantes para hacer desaparecer esa percepción de «dinero fácil» ya que a menudo se les ve como «vagos» o «estafadores» que no tienen habilidades útiles o trabajo convencional pero piden comer o dormir en un hotel de manera gratuita.
El surf estaría de nuevo a salvo ya que desaparecerá esa falsa sensación de realidad, lo que genera comparaciones negativas en la salud mental de los seguidores. Y además volverían los “Very Hot Locals”, los porros y las cervezas a las playas.
Buen viaje y feliz fin de semana envueltos en droga e Instagram.



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