Qué simpático era Parko

Hay quién insiste en las despedidas y en esa última cerveza a deshora cuando los bares van a limpiar sus barras con ginebra nacional y un trapo sucio. Se acaba un antiguo nuevo año y no será un hasta luego, se acaba y punto, exactamente igual que la carrera de Parko o la del cuello de Fernando Alonso.

Tiempos muy diferentes entre los inicios de Joel y su despedida. Hoy en día, el culto al ego convive con la parafina, el Instagram, las piscinas y ese mal oculto de nuestros días sin razonar. No todo vale, hacer rimas para analfabetos es sencillo, utilizar el canto como Joel no triunfa tanto.

Qué lejos quedó el buen hacer, el buen surf. Sólo se exhibían los buenos surfistas, no todo aquel empapelado en pegatinas. Esto se tiene que multar con urgencia. Eso de dar chapas interminables con notas de voz, fotografías demenciales o colgar biblias en stories como aquel que posee el poder sobre la mediocridad.

Una vez caídos en el pozo del éxito social y bendecidos por aduladores poco fiables empieza el hazme reír de la difusión. Y en ese escenario encaja más Neymar que Margo.

Pocos marineros sin tatuar y demasiados pañuelos desechables. Resulta que comer en el In & Out ahora es lo más, peinarse como Mikey Wright es estilo y escribir en inglés para los fans de habla anglosajona que no tienes es lo correcto.

Abriremos un imaginario telediario con el malogrado Joel Robuchon en su tumba de puré “without butter”, Llongueras en una capsula y Henry Miller escribiendo en italiano una carta de amor.

Instalados en la normalidad comprendemos a un becerro que acude a psicoanálisis, engulle pastillas para dormir e ilustra en su cómic un bocadillo de distorsión. El líder es Trump, dicen que sólo los mediocres le siguen. Vaya, son muchos, muchos sus followers, poca la autocrítica.

Pues lo dicho, Joel, una carrera de surf impecable con tres triples coronas en Hawaii y un título mundial en 2012, para dejar paso a los jóvenes voladores. El terreno queda en manos de gente sin flow y estilo, pero con una silla con moqueta en el respaldo.

El horizonte del surf planea una burbuja tan triste como vacía de argumentos. Lejos de las pantallas no habrá trama sólo realidad. Todo vale, la farsa no tiene políticas de calidad.

Nos queda Sunset, Pipe y Parko por unos días. Acto seguido, soltarán las cinchas y las tablas de surf volarán por la mediana de la autopista del ser normalizado. Menos mal que Parko ganó en Haleiwa, la justicia del buen surf le despide. Buen viaje Joel, invita a unas birras a Mick y a Dingo.

Cerveza Salada

Cerveza Salada

Edición y redacción de Cerveza Salada. Más de Andy que de Kelly. Mejor un mal día de surf que un buen día de trabajo.
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