Ya está bien

El otro día fui al cine a ver La Sociedad de la Nieve, atención que vienen spoliers de la peli, y la única conclusión que saqué fue que a veces hay que saber parar. Se cae un avión en medio de los Andes y sobrevives a esa catástrofe. Intentas que te localicen para poder ser rescatado, lógicamente. Ves que es imposible, para tú desgracia. Esperas unos días y ves que aquello no mejora. Hasta aquí no hay pega en lo que pasa, todo oquei. Es todo súper razonable, pero llega un momento que te das cuenta que allí poco hay que hacer, que no es tu sitio. Que no pintas nada. ¿Qué habría hecho yo? Pirarme. Sin duda, hubiera llegado a donde hubiera llegado, seguramente 200m cuesta abajo, pero allí no me quedo. Y sí resulta que tienes una pierna rota o algo parecido que te impide andar pues te dejas ir o yo qué sé. Pero en esta vida hay que saber parar y rendirse a tiempo. Y eso creo que fue algo que los supervivientes no supieron hacer. Por suerte para alguno de ellos, lograron sobrevivir. Pero sobrevivir no es vivir. En esta vida hay que saber parar.

Una frase que me revienta y entiendo que a toda gente de bien también es esa tan manida en las tazas de misterwonderful: La edad es sólo un número. Pues no, la edad no es sólo un número. La edad es mucho más que eso. Mucho más. Si la edad fuera sólo un número ¿por qué no votan los bebés? ¿Por qué los niños de 8 años no conducen? ¿Por qué los de 85 años no se tiran por los toboganes? Por que hay edad para todo. De verdad que os lo digo. Vete al parque de bolas mientras tengas 12 años o menos, que con 40 no te van a dejar entrar, y con razón. A veces hay medidas legales que nos ayudan a no hacer el ridículo, a veces no, y ese es el problema. Ojalá una normativa más estricta en ciertas materias.

En otro orden de cosas, el otro día estaba viendo el Masters de Augusta y veía como los jugadores iban pasando rondas o se quedaban fuera. Lo bueno del golf es que (no tengo ni idea de golf) que no es un deporte muy exigente físicamente, no es halterofilia o tenis (otra buena lata para abrir), y al no ser tan exigente pues vas viendo como hay poco relevo generacional. O al menos siempre ves jugar a alguien que conoces desde hace años y piensas: ¿pero este pollo sigue jugando? Para mí Augusta es como la música clásica y el concierto de Año Nuevo, una vez acabado, se acaba mi compromiso con esa materia hasta el año que viene. Pues bien, ves a jugadores que deambulan por el campo y viendo que disfrutan a su manera, y no digo que estén haciendo el ridículo, pero piensas: oye ya está, yo creo que ya llegó. Y eso que como dije creo que el golf casi juega una liga única en baja exigencia física.

Pues estas son mis reflexiones sobre el tema. Espero que se me acuse sobre edadismo, que se malinterpreten mucho lo aquí escrito y que, por supuesto, lo llevéis al terreno personal. Esa es mi única intención.

¡Ah! Por cierto, un saludo a Queli Esleiter que sé que nos lees.

Ahora ya lo sabes.

Muchacho

Muchacho

Agitador social, filósofo y cronista deportivo
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